miércoles, 24 de abril de 2013

Economía: hacia el Pensamiento divergente



Con todas las Instituciones económicas y Organismos, centros de estudios, etc., que cuentan con increíbles presupuestos económicos y medios materiales, resulta imposible predecir qué ocurrirá en la economía no ya en el próximo año, sino la próxima semana. Si no somos capaces aparentemente de predecir algo evidente, con tantas mentes brillantes y medios, ¿cómo pretendemos educar a nuestros jóvenes?
Seguimos a enfrentarnos al futuro con métodos del pasado. Fueron concebidos en una época pasada con la pretensión de enseñar sobre un futuro que desconocían y que está a años luz de lo previsible en el momento en que fueron concebidos.
En sus inicios la educación se basó, como ha sido confirmada por la realidad, en postulados a todas luces erróneos. Se consideraba que los jóvenes estaban aprovechando su formación si eran capaces de almacenar y repetir cual grabadoras ingentes cantidades de información. Los niños pasan por los sistemas educativos de las últimas reformas anestesiados.
La diferenciación por edades, al igual que se pueden distinguir diferentes cadenas de montaje es un error, por qué no por capacidades o afinidades. Otra tara es que no tratan de fomentar las capacidades creativas de los niños, lograr de ellos que tengan un pensamiento divergente. Esta es una capacidad innata y susceptible de mejora por la cual, manejan variedad de respuestas o soluciones posibles a cualquier cuestión o tema que se les plantee, es una forma de razonamiento y/o pensamiento lateral; en lugar del pensamiento lineal que fomenta nuestro sistema educativo.
Estas capacidades de no cultivarlas, o de marginarlas y/o solaparlas, se deterioran e incluso se acaban perdiendo con el transcurrir del tiempo. Tras diez años dentro del sistema educativo, cualquier niño acaba cayendo en la solución única, se pierde totalmente el pensamiento lateral.
Otra de la criticas es que en el ámbito profesional, político, social, formativo post-universitario, se considera que la colaboración e intercambio de ideas, mediante cursos, seminarios, actividades formativas, etc., se considera no sólo bueno, sino que fomenta el conocimiento, el intercambio de experiencias, nadie duda de sus ventajas para no repetir errores, intercambiar conocimientos y abaratar investigaciones, proyectos, etc. Pero en los ciclos educativos no se fomentan estas prácticas, incluso hay quien afirma que el trabajar en grupos no deja de ser “copiar del otro”.
Estamos alineando a los jóvenes y estamos limitando nuestra capacidad de dar soluciones a los problemas actuales. Parece que este sistema económico está llegando a su fin, las crisis son más persistentes en el tiempo y sus efectos más graves, pero seguimos a abordarlas con los mismos criterios.



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