lunes, 20 de mayo de 2013

Propuestas para el primer pilar para el período 2014-2020





Las propuestas de la Comisión ni son revolucionarias ni suponen ninguna refundación de la PAC, pero sí contienen algunas disposiciones que implican un nuevo modelo de política agraria. Las propuestas legislativas apuestan por un modelo de reforma de intensidad moderada, punto intermedio, entre el pasado y el futuro, entre los intereses creados y los nuevos objetivos, que no acaba de satisfacer, pero que en cualquier caso, las críticas a la misma deben ir acompañadas de medidas alternativas, las ayudas ni han logrado ni lograrán paliar la crisis agraria. En el mejor de los casos, es un complemento a la renta y una ayuda para un ajuste o reconversión suave del sector agrario, pero si el objetivo se reduce al aterrizaje suave se podría canalizar a través de programas específicos.
La sustitución de los pagos de derecho único por un nuevo sistema de pagos es el núcleo duro y el gran reto de la reforma, y la fórmula empleada para superarlo lo logra sólo a medias. El pago base no se asocia a ningún fin de política agraria y aparece como un derecho para todos los agricultores activos. La reforma de la PAC debería servir para romper del todo con el Pago Único (PU), que nunca ha sido un verdadera medida de política agraria, sino más bien un instrumento para contribuir a desmantelar la política de apoyo vía precios y salvar el escollo de las negociaciones de la OMC.
No es lo mismo la valoración de una ayuda en un modelo como el del Pago único que en otro multifuncional en el que los pagos están asociados a objetivos sociales; tampoco es lo mismo una convergencia de ayudas por beneficiario - si se prioriza el ingresos- que por hectárea -si se prioriza el territorio-. En función del criterio que se elija, el diseño del techo de las ayudas y el alcance de la modulación deberían ser revisados.
La pregunta que debería hacerse es si, por ejemplo, debería recibir lo mismo una hectárea de cereal en cualquier país de la UE, suponiendo que pertenece a una explotación situada en una zona equivalente desde el punto de vista ambiental y de condicionantes naturales. La introducción de los límites máximos nacionales, consolidan el concepto de sobre nacional pero chocan con la idea de convergencia, aunque sea a largo plazo.
Los pagos verdes son una innovación de la Comisión pero no todos los sistemas agrarios ni todas las prácticas agronómicas tienen el mismo impacto sobre el medio ambiente y los recursos naturales, pero fallan por no ser consecuente y permitir que en cada territorio se establezcan con criterios objetivos -agronómicos y ambientales- las características que deben cumplir esas explotaciones.
La crisis de los mercados es el tercer gran asunto de las propuestas legislativas en relación con el primer pilar, las crisis estructurales no van a resolverse ni con medidas de intervención ni con nuevos instrumentos de reducción de riesgo. Por el contrario, estas crisis requieren medidas estructurales que incidan en la adaptación de la oferta a la demanda y en la lucha contra sus causas más que contra sus consecuencias. La denominada gestión de crisis sólo puede ser eficaz en caso de caídas de precio bruscas y coyunturales, causadas por fenómenos relativamente imprevisibles. Las crisis de mercado a medio y largo plazo sólo se pueden evitar con profesionalización, organización y reestructuración de la cadena de oferta agrícola, la clave es reforzar el poder de negociación de los productores con incentivos estructurales.

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